Empresas y Comunidades: La Oportunidad de una Transformación Social

Foto de Julio Antón, Socio Fundador de 1KO
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En los últimos años, hemos visto como la ciudadanía ha perdido la confianza en la clase política, instituciones públicas y empresas privadas, encasillándolas en los “Top Ten” de la desaprobación social, todo esto, detonado principalmente por las malas políticas públicas del gobierno, del congreso y en el caso de las empresas, especialmente por los abusos empresariales; sueldos bajos, vulneración de derechos y las colusiones de los grandes conglomerados que se han dado a conocer en el último tiempo.

Es desde aquí, desde este contexto, que debemos reflexionar respecto de la vinculación de las empresas con las comunidades donde operan.

La empresa en sí misma, tiene una definición obvia: es una organización productiva de bienes y/o servicios, dedicada a desarrollar una actividad económica con ánimo de generar lucro, -suena bien, suena normal- sin embargo ¿Cuáles el conflicto?, es que muchas de estas empresas por llegar a sus objetivos transgreden derechos laborales, ambientales y sociales, únicamente para poder cumplir con su cometido, el lucro.

Es por esto, que hoy más que nunca, es urgente que las empresas entiendan el rol que tienen en la sociedad, que comprendan de qué manera sus decisiones y sus actos repercuten en la ciudadanía. Cuando tenemos trabajadores con sueldos mal pagados, en condiciones laborales paupérrimas y en muchas ocasiones, hasta siendo ignorados –sí, ignorados – ya que, para muchos, no es relevante saludar, preguntar cómo están, saber o conocer de esas personas ¿Cómo se puede establecer un vínculo con la comunidad?

La ciudadanía exige un cambio de paradigma, la empresa no solo puede tener un rol paternalista y pensar que con crear empleos o entregar esporádicamente donaciones a los territorios, es suficiente para lograr una vinculación, en este sentido, debe haber una restructuración esencial, donde la cultura empresarial ponga el foco en tres pilares concretos: por las personas, para las personas, pero principalmente, con las personas.

Es desde este punto, que antes de vincularse con la comunidad externa, se debe, necesariamente, vincular con la comunidad interna de la organización y esto se realiza demostrando empatía, sincero interés por los trabajadores, sólidamente y convencidos, hacerse parte de los desafíos con las personas, formando equipos que permitan fortalecerse mutuamente.

También sería relevante empezar a comprender que la coparticipación empresarial, donde son parte de las decisiones las y los trabajadores, ayudarían a fortalecer la vinculación real de las empresas con las comunidades, y esto es por una explicación sencilla: las y los trabajadores son parte de una comunidad, son quienes día a día trabajan para tener una hogar mejor, trabajan por mejorar su calidad de vida, pero por sobre todo, trabajan para heredar a los suyos una mejor comunidad donde ésta pueda ver crecer sus anhelos y concretar sus sueños.

Esta es la oportunidad que tienen hoy las empresas, de hacer una transformación social desde sus propias políticas internas, implementando la cultura de la participación, la empatía y la confianza, para luego así dar prioridad a la cultura de la comunidad.

Por esto, y entendiendo que desarrollar empresas vinculantes con las comunidades- como lo está haciendo 1ko-  es desafiante, debemos asumir y empaparnos de este concepto en todas las acciones que realicemos; escuchando, definiendo objetivos comunes en favor del desarrollo territorial donde debe producirse apremiadamente un cambio cultural y organizacional, que sea sostenible y responsable, para cambiar sociedades donde los intereses económicos y sociales puedan forjar una relación de mutuo beneficio.

Las opiniones vertidas en esta columna de opinión, no representan necesariamente el pensamiento de Somos Puente Alto ni de los sitios de la red Catch Media.

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