En la comuna de Puente Alto y diversos sectores de la Región Metropolitana, los espacios pintados por Pancho Uno destacan por su color, técnica y mensajes claros. Su trabajo busca algo concreto: mejorar el entorno y entregar frases que conecten con las personas mientras se dirigen a sus destinos.
Su vínculo con el arte comenzó en la infancia, influenciado por la cultura del hip hop y el graffiti. Durante la Revolución Pingüina y otros movimientos sociales aprendió a hacer carteles, experimentó con stencil y en la universidad se sumergió de lleno en el arte urbano. Con el tiempo, decidió enfocar su trabajo en espacios públicos, especialmente en lugares deteriorados.
Punto de reflexión en el arte urbano
Hubo un momento clave que marcó un antes y un después en Pancho Uno. Mientras pintaba unas esferas en la salida del Metro Bellas Artes, un padre le dijo a su hijo que el dibujo de una carita sonriente significaba: “En la vida tienes que ser feliz”. Ese comentario lo hizo reflexionar y motivarse a generar pinturas de las imágenes alegres. Meses después, al apoyar a un amigo que atravesaba un mal momento, comprendió que muchas personas no tienen a quien les dé palabras de aliento. Decidió entonces dejar esos mensajes en la calle, para que cualquier transeúnte pudiera encontrarlos y sentirse acompañado.
Motivación y amor propio
“Las palabras tienen mucho poder, un par de frases pueden mejorar el día de alguien y si las recibes de forma constante, pueden incluso mejorar tu vida” sostiene Pancho Uno. Su objetivo es generar momentos alegres, motivación y amor propio, impactando tanto en niños como en adultos.
Pancho elige con cuidado los lugares donde pinta, se enfoca en sitios concurridos para que más personas puedan disfrutar y también pinta en espacios olvidados donde el cambio sea radical. Sus obra ha conmovido profundamente a quienes la encuentran. “Hay personas que me han dicho que mis pinturas les ayudaron en medio de una depresión o durante un duelo y he llorado leyendo sus mensajes, eso me da la fuerza para seguir”, confiesa.
Horas de esfuerzo
Los recursos y oportunidades en el arte urbano muchas veces escasean y tras cada mural hay horas de trabajo, propuestas que no siempre se concretan y mucho esfuerzo personal. Aun así, el enfoque de Pancho no es la fama ni un estilo reconocible, sino entregar algo auténtico, que tenga sentido y sea positivo.
Su sueño es claro: vivir de su arte y dedicar su vida a ayudar a las personas y comunidades. Hoy, está cumpliendo parte de ese anhelo gracias a una invitación del alcalde de Puente Alto, Matías Toledo, para embellecer los espacios públicos de la comuna. “Es una nueva etapa personal que me motiva a romper límites y pintar aún más”, comenta. Por ahora, su corazón y sus pinceles se concentran en Puente Alto, aunque no descarta llevar su mensaje a otros rincones del país.
Pancho Uno no solo pinta paredes: pinta sonrisas, esperanzas y motivos para seguir adelante. Y en cada trazo, deja claro que el arte también puede ser un acto de amor.


