Puente Alto sumó este fin de semana una nueva figura al ajedrez escolar. Emilia Larenas Pino, de 13 años y estudiante de octavo básico del Colegio Mayor Tobalaba, se coronó campeona comunal de los Juegos Deportivos Escolares 2026 en la categoría Sub 14 Femenino. En su debut en este tipo de competencias, disputadas en el Gimnasio del Liceo 115, ganó las cinco partidas que jugó y obtuvo el título de manera invicta.
“Viví el torneo con mucha emoción y concentración y disfruté haber ganado el primer lugar, había estudiado bastante así que mis expectativas eran altas”, relató tras dejar atrás a representantes del Colegio San Guillermo y del Colegio Tupahue, quienes lograron el segundo y tercer lugar respectivamente. Su victoria le abre las puertas a la fase regional del certamen.
La jugadora reconoce que la preparación previa fue clave para sostener su nivel durante toda la jornada: “Estuve semanas enteras dedicándole varias horas diarias a mis estrategias, mis errores y también jugadas que pudiera usar, siento que todo eso tuvo su recompensa”. Lejos de quedarse solo con la alegría del momento, ella ya proyecta sus próximos pasos: “Este triunfo me motiva mucho a seguir mejorando y esforzándome. Ahora mi próximo desafío es alistarme de la mejor manera para el siguiente torneo”.
Elena Pino, madre de la flamante campeona, presenció el triunfo de su hija emocionada y orgullosa. “Pese a que este fue su primer torneo, me di cuenta que el ajedrez es algo que la apasiona, he visto su esfuerzo, entonces verla ganar en algo que le gusta resulta muy bonito”, sostiene, para indicar que el resultado viene a confirmar algo que viene desde hace tiempo: detrás del tablero, su hija se ve alegre y muy motivada.
Según cuenta su mamá, el primer acercamiento de Emilia con el deporte ocurrió cuando tenía apenas ocho años. Fue la pareja de Elena, quien le enseñó las reglas básicas y se transformó en su compañero habitual de partidas. Con el tiempo, esos encuentros familiares se convirtieron en verdaderas competencias domésticas: la pequeña buscaba superar a su maestro en cada jugada, hasta que de a poco fue lográndolo.
En sus primeros pasos por el ajedrez, Emilia también descubrió “Gambito de dama”, la serie de Netflix protagonizada por Anya Taylor-Joy, quien interpreta a una talentosa jugadora de la disciplina. “Me encanta esa serie, es una de mis favoritas. Creo que muestra muchas cosas de este deporte tal como son, es realista en ese sentido”, comenta. Además, suele ver documentales sobre grandes figuras del ajedrez.
Este año, su afición tomó un nuevo impulso. La Navidad pasada, Emilia pidió como regalo un tablero profesional, que desde entonces se convirtió en uno de sus objetos preferidos. También descargó una aplicación que le permite practicar a cualquier hora. “Ella quiere ser la mejor, así es que, apenas pudimos, la inscribimos a comienzos de semestre en el Club de Ajedrez Puente Alto, para que siguiera desarrollando su potencial”, cuenta su madre. “Fue emocionante verla tan concentrada y entusiasmada en el club. Eso me confirmó que habíamos tomado una buena decisión al incorporarla”.
Al hablar de sus referentes, Emilia no titubea: nombra a Judit Polgár y a Bobby Fischer como sus mayores ídolos, aunque también sigue de cerca partidas memorables de Mikhail Tal y Garri Kaspárov. De su gusto por el juego destaca la sensación que suele vivir cada vez que tiene una partida. “Lo que más me gusta es la adrenalina que produce estar frente al tablero y jugar, es una sensación inigualable”, confidencia ella, quien cada vez que puede revisa partidas históricas o propias, para seguir mejorando.
La familia de Emilia es pequeña: ella es hija única y vive en Puente Alto desde siempre, los últimos cinco años en la villa Entre Ríos junto a su madre, la pareja de esta, dos gatas y una perrita que completa el hogar. Antes del ajedrez, la adolescente, que disfruta de la lectura y escritura, practicó cuatro años de equitación, deporte en el que también compitió en distintos torneos acompañada por su entorno familiar.
Para Elena, el ajedrez le ha entregado a su hija mucho más que buenos resultados: disciplina, deseos permanentes de superarse y la capacidad de construir hábitos, aprendizajes que observa tanto en sus estudios como en la manera de enfrentar cada partida. “Ella se ha dado cuenta de que, mientras más practica, puede seguir mejorando y avanzando. Es una enseñanza que se aplica a todo: si se esfuerza y es constante en sus actividades, puede llegar muy lejos”, afirma.
Con su clasificación a la etapa regional ya asegurada, Emilia mira los próximos desafíos con ambición. Su objetivo es continuar perfeccionándose, adquirir experiencia y medirse en nuevas competencias. “Me gustaría alcanzar un nivel más alto, participar en más torneos y seguir avanzando en cada meta que me proponga”, concluye.


